¿Crees que tu empresa nunca necesitará de un abogado?

¡Piénsalo dos veces!

Nadie lo desea, pero las cosas pueden ponerse realmente mal para una empresa si no se previene ante controversias legales. ¡Prepárate! Lo peor es no saber.

Estás son algunas situaciones en las que podrías ahorrarte futuros dolores de cabeza y gastos innecesarios:

• Malentendidos y desacuerdos con proveedores, clientes y empleados.

Se supone que la otra parte está de acuerdo con la transacción a realizarse, pero ¿qué sucede si no es así? Un acuerdo verbal nunca podrá protegernos en caso de problemas, un contrato con alcances legales, sí.

Un contrato bien hecho no sólo fija inequívocamente las condiciones de la relación, sino que anticipa cómo se procederá en caso de conflicto para evitar ir a juicio y hallar una solución más rápida y menos costosa.

* Cartera vencida. ¿Qué hacer si no te pagan o tardan mucho en pagarte? ¿Cómo reclamar para recuperar tu dinero? Un abogado puede ayudarte a tomar medidas para evitar esas situaciones tan poco gratas o, en caso de que suceda, tener armas para reclamar.

• Reclamaciones por uso indebido de datos personales. La ley indica un manejo especial de todos los datos personales de aquellos con los que tu empresa tenga (o quiera tener) una relación comercial. Tu obligación es aún mayor si esos datos son considerados sensibles. Necesitas asesoría legal competente en caso de un sencillo “Aviso de Privacidad” en tu sitio web hasta un contrato de confidencialidad.

* Demandas de empleados con intenciones dolosas.  Pretendidos sueldos vencidos y prestaciones adeudadas, etc. Ásegurate de que nadie saque ventaja de tus esfuerzos si elige la peor forma de desahogar sus descontentos laborales.

* Situaciones ambiguas en el caso de las empresas familiares.

“Cuentas claras amistades largas” Y en caso de las relaciones familiares este dicho es aún más cierto. Minimiza las desventajas de trabajar con tus familiares. ¡Pon todo en orden de una vez!: Los intereses empresariales sobre los familiares, el relevo generacional, la informalidad, inclusive el abuso de confianza. No hay porqué poner en riesgo ni la viabilidad de la empresa ni la relación fraterna.

* Patrimonio personal en riesgo, en caso de mala gestión de terceros, por la manera en que una empresa se constituyó legalmente.

Sé consciente de las implicaciones que tiene cada una de las modalidades para constituir legalmente tu empresa. Evita sorpresas.

* Malentendidos en las obligaciones que se contraen cuando se adquiere una franquicia. Si eliges que tu negocio sea una franquicia. Ten muy en cuenta cuales serán tus derechos y obligaciones, entiende plenamente cual es el vínculo que se establece entre tú y el franquiciador para evitar futuros conflictos, pero si la otra parte incurre en faltas, nada como la asesoría puntual de un buen abogado. * Interrupción obligada de actividades por incumplimiento de toda la reglamentación necesaria para la prestación de un servicio, el establecimiento de un local comercial, la venta de un bien etc. ¿Tu actividad requiere cumplir determinada reglamentación? No te enteres cuando llegue a tu puerta una multa, el hecho de ignorar una norma no va a eximirte de cumplir con ella aún en caso retroactivo

Cómo verás, existe un sin fin de situaciones en los que, pese a tus mejores intenciones, podrías tener problemas legales ya sea con la autoridad, tus socios, empleados, clientes, terceros, etc.  Así que mejor anticipa, si requieres asesoría legal preventiva o correctiva, en situaciones como las arriba planteadas u otras. ¡Contáctanos! atencionaclientes@blancoygarcia.com

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